'Los vinos actuales deben tener más compromiso'
Un licenciado en Ciencias Empresariales y Master en Dirección de Empresas por Esade, que desde muy pronto encarriló su carrera por la vía del marketing y la comercialización. Tras su paso por Kodak, Gallina Blanca y Rossignol, llegó al mundo del vino en el grupo Martini como director comercial y adjunto a la dirección general en Marqués de Monistrol. Ha sido durante más de 23 años la cara visible de Parxet/Marqués de Alella, como director general e incluso como accionista. En un nuevo reto profesional, Josep Puig asume la responsabilidad de dirigir la nueva etapa de la bodega Sumarroca. Su experiencia y conocimientos del mercado serán de vital importancia en esta bodega que combina con excelencia la tradición y la innovación.
Pregunta.- De Alella al Penedès ¿Un cambio importante?
Respuesta.- La familia Sumarroca ha depositado en mí su confianza en esta nueva etapa de la bodega, es un proyecto muy ilusionante. En contra de lo que muchas ocasiones se ha dicho, el Penedès tiene mucho futuro, sobre todo porque cuando analizas el Penedès, es más pequeño de lo que parece. Cuando extraes la parte de cava, finalmente es muy pequeño, sobre los nueve millones de botellas y además con marcas con gracia. Las más conocidas se han pasado a DO Catalunya, dejando un producto muy singular y atractivo. Y considero que Sumarroca tiene un gran potencial en este panorama.
P.- Es usted 'heredero' de un importante proyecto, en cuanto a inversión e ilusión. ¿Qué puede aportar Josep Puig en esta nueva etapa de la bodega?
R.- Más que aportar, mi objetivo es poner en valor la principal virtud de esta bodega que es su autoabastecimiento. Dudo que haya otra bodega de este tamaño [2.500.000 botellas/año] que se abastezcan íntegramente de fincas propias, me voy a atrever a decir que habrá muy pocos casos en España, incluso en el mundo. En el futuro, no creo que se pueda hablar de productos de calidad, sin que sean de abastecimiento propio, con lo que eso supone de control en todas las fases. Tenemos que conseguir que el consumidor sepa ver y valorar esto.
P.- ¿Habrá cambios importantes en el enfoque de la bodega?
R.- Algún cambio haremos en cuanto a implicación, con vinos más típicos de la zona, Sumarroca fue pionera en plantar variedades foráneas, pero ahora nos tocará poner en valor las variedades locales, ver que dan de sí. También renovaremos algunos diseños de etiquetas, y revisaremos las políticas comerciales. En definitiva, nos adecuaremos a las nuevas circunstancias.
P.- En la situación actual del mercado, ¿qué han de tener estos vinos y cavas como valor diferenciador?
R.- Deben tener, sobretodo, más compromiso. Ser quizás más valientes, no sólo hacer un producto de ISO 9000 [certificación de gestión de calidad], además intentaremos sacar las particularidades del terruño, de la piel de la uva... Es más arriesgado comercialmente, pero estás ofreciendo al consumidor lo mejor de una zona, de una finca.
P.- ¿Cuál es el valor añadido de la bodega Sumarroca?
R.- Nosotros aumentaremos en este atrevimiento de ser más arriesgados, manteniendo valores que ya tenemos. Sumarroca cuenta con el proyecto Vinyes del món [en colaboración con la universidad Rovira i Virgili de Tarragona, donde se investigan 500 variedades de todo el mundo], de donde cada año salen nuevas variedades en las que luego invertimos. En Alimentaria hemos presentado tres nuevos vinos [Temps de Fruits] de uva malbec, carménère y pinot grigio, con origen en este proyecto, con variedades que hemos visto que funcionan en el Penedès. En cada caso, buscaremos la fidelidad, arriesgándonos con tipicidades para contar mejor lo que hacemos en casa.
P.- En Cataluña se consume todo tipo de vinos, muchas veces con poca atención y cariño a los vinos más próximos. ¿Tienen alguna posibilidad de conquistar su mercado natural?
R.- Sí, claro, la línea está en lo que ya se está haciendo. La hostelería se está mentalizando por fin. Estos profesionales viajan, van al Bierzo, por ejemplo, y ven que se consumen, entienden, valoran y defienden sus propios vinos. Este 'patriotismo' bien entendido te tipifica en la zona. Por Barcelona pasan 15 millones de turistas que son los primeros en pedir vinos de la zona, pero hay una tendencia, sobretodo en una nueva hostelería, mucho más comprometida. No sirve de mucho quejarse, hay que implicarse, nosotros estamos muy implicados en temas culturales, con gran presencia de marca, y hay que seguir trabajando.
P.- ¿Estamos pensando suficientemente en el consumidor del futuro?
R.- El vino pertenece a un sector primario, donde en muchas ocasiones bastante tenemos con producir como para plantearnos determinadas cosas. Es un producto excesivamente legislado y penalizado. Nuestro distribuidor en Dinamarca tiene una cata con alumnos de escuelas de 14 y 15 años, eso lo planteamos aquí y acabamos en la cárcel. Hay cosas que van a costar mucho. Actualmente el vino está en categoría de alcoholes, más el esnobismo del mundo del vino, todo esto aleja mucho del consumo. Es un tema cultural que costará cambiar.
P.- ¿El futuro pasa por los mercados exteriores?
R.- Estamos bien posicionados, en el último año la bodega ha crecido un 40% en el exterior, con buena presencia en mercados nórdicos, estamos muy bien en Alemania, creciendo en Bélgica y Japón. Nuestro reto son mercados como Gran Bretaña y EE.UU., donde tendremos que hacer un esfuerzo mayor.
P.- ¿Qué vinos le gustan a Josep Puig de su bodega?
R.- Tal vez el Temps de Flors, un blanco muy serio; el tinto Santa Creu, un vino moderno y creo mucho en la gama de los varietales. Se trabajan muy bien los cavas, pero retocaremos su imagen, actualizaremos el 'packaging', igual cambiaremos algún nombre. Aprovecho la oportunidad para anunciar que haremos un xarel.lo bien hecho. No podemos estar en el Penedès sin un vino de xarel.lo que nos lo creamos, contamos con unas excelentes viñas, muy viejas, que se puede trabajar de diferentes formas para conseguir un gran vino, tal vez para final de año podamos presentarlo.
Fuente: El Mundo.
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